2017: Ya no quedan inocentes

2017: Ya no quedan inocentes

Cuando llegan estas fechas me asaltan depresivos pensamientos relativos al día de los Inocentes: Los Inocentes son aquellos que aún no han alcanzado la edad de la discreción, la de la sensatez y el juicio. Tradicionalmente son la representación de lo Bueno por venir. Herodes representa al adulto en la cúspide del poder y la sabiduría. Teme a lo nuevo, que le quiten la Corona y ordena dar matarile a los Inocentes. Como era de esperar, el viejo Herodes muere entre terribles dolores y gusanos que salen de sus llagas.

Mientras analizaba los sentimientos del consumidor y el ciudadano Occidental, con una narrativa predominante de decadencia y fragmentación, me he vuelto a acordar de Herodes. Sobre todo porque enfrente tenemos los ciudadanos conectados en India e Indonesia y otros emergentes, que ven un futuro brillante… son tan Inocentes.

 SI VIVES EN AMÉRICA, EUROPA OCCIDENTAL O EN LA MAYORÍA DE LOS PAISES DEL LLAMADO PRIMER MUNDO …

La visión general en las economías maduras es relativamente negativa. La gente es pesimista sobre el futuro de su país.

En lo que respecta a la globalización, están divididos o son negativos, lo que refleja los sentimientos generalizados en muchos países de Europa occidental y en los EE. UU. De que se los “dejó atrás” y de que los salarios reales se estancaron o cayeron. En particular, las naciones de Europa Occidental, incluidas Gran Bretaña, Francia y España, son las más pesimistas. Ya sea su economía, en la de sus descendientes o el futuro de su sistema de salud, esperan un deterioro.

Sin embargo, vivir en una economía madura puede tener algunos beneficios. En primer lugar, las personas se sienten menos presionadas personalmente para tener éxito que en las economías en desarrollo (que a menudo tienen un sistema de bienestar mucho más mínimo o inexistente). Mientras que los brasileños, los indios y los mexicanos dicen que la satisfacción proviene de una posición destacada en el trabajo, en Europa y América, mucha menos gente considera que la vida se trata solo de trabajo.

En Occidente, la gente tiende a ser menos abiertamente materialista: dicen que no miden su éxito por las cosas que poseen. Pero por supuesto, es más fácil “querer” menos si ya tienes mucho.

Curiosamente, los europeos occidentales, sintiéndose pesimistas sobre el futuro, son mucho menos propensos que los países más optimistas a decir que les gustaría una dimensión más espiritual en sus. El desafío aquí es que lo que ha reemplazado a la religión tradicional en muchas sociedades occidentales -lo que Yuval Noah Harari llama “humanismo” en el Homo Deus de 2016- no parece garantizar la felicidad.

 

SI VIVES EN CHINA, INDONESIA, INDIA O CUALQUIER OTRA ECONOMÍA EMERGENTE …

En Asia, el mundo se ve muy diferente de lo que es en Occidente: aquí la mayoría de las personas siente que la globalización ha beneficiado a su país.

Esperan estar mejor en el futuro, y la mayoría son optimistas sobre el futuro de sus jóvenes. Son mucho más propensos que cualquier país occidental a sentirse optimistas sobre su país.

Hay algunos inconvenientes: se sienten presionados para ganar dinero y tener éxito. Valoran tanto el éxito, que dicen estar dispuestos a cambiar por completo la forma en que viven para lograrlo.

NUESTRO PUNTO DE VISTA

El ciudadano occidental, atrapado en una sociedad madura y necesitada de renovación va a seguir manifestando su desazón a través de los medios que tenga a su alcance: voto protesta, boicot, manifestación antisistema…

La visión optimista de los emergentes puede parecernos naif e inmadura, pero adecuadamente presentada y canalizada, puede ser fuente de inspiración para los consumidores occidentales. Estamos en condiciones de darle la vuelta a la historia de Herodes: no sofoquemos la inocencia, bien al contrario, reinterpretémosla y adaptémosla como fuente de inspiración y crecimiento.



Antonio Gómez

Dicen que la curiosidad mató al gato… en mi caso tengo más de 7 vidas. Afortunadamente mi profesión me permite saciar mi curiosidad en múltiples mercados y disfruto ayudando a nuestros clientes a tomar e implementar las mejores decisiones para su negocio a partir de las necesidades de los individuos. El mundo cambiante genera retos constantes para las empresas y para los individuos, que somos a la vez consumidores, clientes y ciudadanos. Mi pasión: entender este mundo cambiante y generar el conocimiento para adaptarnos a él. Otras pasiones: el buceo y los gatos (por separado!!)

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