Alimentación saludable: volver al origen

Alimentación saludable: volver al origen

Cuando hablamos de Alimentación Saludable, lo primero que aparece en nuestra mente es la imagen viva de una ensalada, o de unas verduras y frutas, frescas, casi como recién cogidas, que nos ofrecen todo su jugo, vitaminas y sabor. Y en este sentido, aunque parezca obvio, el consumidor parece acercarse y sumergirse cada día más en la tendencia de lo sano, demostrando que sí le importa lo que come, ya sea por estética, por salud y bienestar o simplemente por prevención hacia un futuro.

Para el consumidor de hoy, una vida sana conlleva la búsqueda del equilibrio de las 3 ‘As’Actividad física, Actitud mental positiva y Alimentación saludable, siendo esta última la base para adentrarse en el camino del bienestar. Encontrar el equilibrio de estas tres dimensiones no siempre es fácil, dado que cada individuo puede otorgarle diferentes prioridades, por ejemplo, en función de su etapa vital, valores transmitidos sobre lo saludable en el seno familiar, en entorno de amigos y posibles influencers a los que esté expuesto, accesibilidad a productos y marcas más naturales dentro del mundo ‘Eco’, etc…  y que proporcionen un ‘caldo de cultivo ideal’.

En este sentido, al igual que tenemos ‘nativos digitales’; en alimentación, tenemos a los ‘nativos saludables’ que parecen haber nacido en un momento mucho más enfocado al cuidado del cuerpo y la salud. Desde el seno familiar, han recibido y absorbido un discurso enfocado a la necesidad de vigilar aquello que se ingiere (azúcares, grasas, aditivos, aceite de palma, etc…) y de cómo impacta en la salud. Es un perfil mucho más dado a practicar deporte (e incluso diversidad de actividades en la misma semana) y conjugar una alimentación basada en verduras, frutas… evitando precocinados y siendo más selectivo a la hora de elegir qué, cuando y donde comer, ya sea dentro o fuera del hogar.  Por otro lado, notan un beneficio inmediato claro: digestiones más ligeras, mejor descanso, mayor vitalidad y bajo sentimiento de culpa.  Así, desde edades tempranas aparece una tendencia clara a protegerse e invertir en la búsqueda de la prevención y bienestar futuros.

Igualmente, los más mayores, también se muestran más inquietos y activos con el tema de la alimentación saludable, inicialmente por una necesidad inmediata de cuidado y tratamiento de enfermedades (colesterol, diabetes, sobrepeso, enfermedades coronarias, …) que les hace cambiar su dieta y ser mucho más regulares durante todo el año.  Y, si bien esto puede ser, obviamente, un motivo para cambiar de hábitos a cualquier edad (tanto jóvenes como mayores), en su discurso también emerge: “Me he pasado la primera mitad de mi vida desgastando mi cuerpo, ahora tendré que pasarme la otra mitad arreglándolo”.  Es un perfil que, de joven, ha consumido productos locales, hechos en casa, naturales…, luego han visto emerger la modelización y la industrialización como motores para el desarrollo, donde se empezaron a normalizar procesos, hacer patente controles de calidad, que transmiten garantías, pero también a incluir nuevos elementos/ingredientes (aditivos, conservantes, etc.) y, que tras los años, parecen impactar negativamente en la salud (cáncer, alergias e intolerancias,…) y que hacen que se planteen con mucha fuerza adoptar este cambio y perseguir una línea mucho más centrada en el origen, la naturalidad, la tradición y lo local.  No solo por creer que revierte positivamente en su salud, sino porque también despierta su lado hedonista de recuperar el placer y el disfrute en la comida. Por ello, muchos recurren al las hortalizas y frutas del huerto del pueblo, compran en la carnicería y la pescadería del barrio y eligen muy bien el restaurante antes de hacer su reserva.

Y es aquí cuando el término ‘Glocally’ (Think Global, Act Local) atribuido a Patrick Geddes en el siglo XX, parece conectar con la dimensión de la alimentación saludable: ofrecer la garantía de los estándares de calidad establecidos por la globalización unida al deseo de disfrutar de un alimento auténtico, donde el origen y la localidad aportan valor.  Fenómeno que encontramos en la estrategia de marketing de grandes marcas como McDonald´s, Central Lechera Asturiana, Carrefour… y que permite una ventana a nuevas tendencias como lo Bio/Ecológico, cada vez más accesibles, el resurgir de las tiendas de barrio, lineales con ‘aire de mercado’… que reflejan esta necesidad clara por rencontrarse con el origen. El consumidor y el shopper se han vuelto más exigentes, cada día más leen las etiquetas de los alimentos y buscan que la experiencia de compra en el Punto de venta les sorprenda, invitándoles también al disfrute.

De hecho, en el Informe del consumo de alimentación en España 2016 elaborado por el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente algunas de las principales tendencias para el 2017 incluyen, entre otras:

  • El origen de los alimentos importa
  • El interés por la alimentación y la cocina crece
  • El consenso a favor del etiquetado aumenta
  • Sube el consumo de productos de granja
  • El hábito de comer variado y equilibrado aumenta
  • La búsqueda de experiencias en la compra aumenta

Resulta difícil definir el punto y momento exacto donde el ser humano ha plantado la primera semilla para encaminarse hacia lo sano, haya una conciencia mayor del cuidado de sí mismo y del medio ambiente.  En la cultura oriental, el consumo de alimentos que hoy en día consideramos más saludables, e incluso ‘superfoods’, es algo presente desde siempre: la soja, goji,… ayurveda… e igualmente la práctica de actividad física y cuidado espiritual que cada día vemos más reflejado en clases de yoga, meditación y mindfulness. Lo importante ahora es entender y aceptar que estamos en un paradigma diferente, con cambios constantes, donde en la alimentación hay una mayor búsqueda de lo sano, porque el consumidor siente y entiende que tiene beneficios para la salud a corto y largo plazo. El consumidor empieza a tomar conciencia y es necesario escucharle, tratando de cubrir sus necesidades y acompañar sus motivaciones.



Karina Sanmartin Garcia

Investigadora, Coach e ‘Inquieta de la vida’. Me encanta saber más, aprender y estar con las personas, que para mí son el valor de toda existencia y a través de las cuáles podemos avanzar. Por ello, el consumidor es clave en toda investigación. También soy soñadora, versátil y expansiva. Vamos, ¡todo un lujo! 😊

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