Consumidores felices, marcas felices

Consumidores felices, marcas felices

Si nos ponemos a pensar sobre qué significa ser felices, seguramente podríamos tirarnos horas dando vueltas alrededor de distintos temas que en mayor o menor medida la explican o justifican y obviamente con diferentes caras para cada uno de nosotros.

Aunque…. la felicidad no es solo un concepto subjetivo, de hecho, a nivel global “la felicidad” se considera una medida para valorar el progreso social y el bienestar de las personas.

Tanto es así que desde 2013, las Naciones Unidas no solo celebran el Día Internacional de la Felicidad como reconocimiento del importante papel que desempeña ésta en la vida de las personas de todo el mundo, sino que también desarrollan el Informe mundial de la Felicidad donde se reporta el ranking global y en 2017 España se ubicó en la posición 34.

Y aunque las medidas claves que permiten determinar cuán felices somos se relacionan con temas económicos (como el ingreso y el empleo), sociales (como la educación y la vida familiar) y la salud (mental y física), estamos seguras de que hay otras tantas que, aunque sea más indirectamente, colaboran para que la felicidad sea algo que podemos vivir todos los días en pequeñas dosis.

Es que, desde tiempos inmemoriales las personas perseguimos la felicidad como concepto general. Y para lograrlo recurrimos a distintas estrategias que nos permiten conseguirla. Desde acciones que nos conectan con el disfrute y la liberación, hasta aquellas que nos enmarcan en una rutina y nos dan control, o aquellas que nos permiten destacar personalmente como ser individual sobre el resto, hasta aquellas que nos hacen sentir incluidos, dentro de un grupo de pertenencia cercano.

Y es verdad que con el tiempo y aunque no seamos del todo conscientes de ello, las marcas juegan cada vez más un rol clave en esta construcción.

Tanto es así, que las propias prácticas del Marketing evolucionan de tal manera que pueden por medio de sus acciones conectar más y mejor con las personas. Es que al final, las marcas son los vehículos que nos permiten alcanzar en muchos casos, esos fines…

En esta evolución, las marcas y el Marketing asociado, se han dedicado a perfeccionar productos con el objetivo principal de satisfacer las necesidades de los consumidores en términos físicos y funcionales de manera perfecta. Vía directa y unidireccional donde las empresas proponen y los consumidores disponen.

La evolución de este tipo de Marketing se ha cimentado en hacer que la vía unidireccional se complete, incluyendo al consumidor en la cadena de construcción de valor. La preocupación ahora no sólo es vender, sino es ir un poco más allá, adicionando el componente emocional que pueden llegar a generar con el consumidor. ¡No solo te compro porque eres bueno, te compro porque te quiero!

Ahora bien, en la actualidad esta realidad cada vez es más insuficiente. Es verdad que las marcas trabajan para entregar cada vez más y mejores experiencias, pero el punto está en preguntarnos qué tipo de experiencias son las que en definitiva nos aportan este valor fundamental que como personas perseguimos. De aquí la importancia de ser (no solo parecer) íntegros.

Es que cada vez más en la actualidad, el sentido de la felicidad no acaba en la persona individual. Ésta toma sentido en una dimensión ampliada que se construye en tanto un entorno en el que interaccionamos y por tanto en donde los valores humanos cobran trascendencia. Es decir, cada vez más hacen a la felicidad hechos como ser sostenibles, colaborar con el otro que tiene menos posibilidades o esta en desventaja, la tolerancia o la diversidad…

El Marketing experiencial es un hecho, pero es entonces insuficiente para las marcas el anclaje en valores superficiales y meramente personales. Las marcas deben evolucionar a un marketing de valores en donde aparte de entregar un producto que cumple lo que promete en términos funcionales, conecta con las motivaciones primarias del segmento y se comunica de manera personalizada con las personas, anclando en sus valores fundamentales, en su forma de interactuar y de pensar.

Es obligación del Marketing actual, es decir, de las marcas, el ser más humano y sensible al cambio, ya sea político, económico o social y emocional, integral y espiritual para contribuir a la percepción de felicidad de la gente.

Porque la gente feliz, consume más y así la rueda vuelve a girar.

 

 

 

 

 

 



Raquel Collazo

Soy Licenciada en Investigación de Mercados con más de 15 años de experiencia en el sector. Me considero amante de mi familia, de la naturaleza y una apasionada del aprendizaje continuo. Debido a mi cartera, tengo experiencia en todo tipo de estudios pero reconozco que aquellos que más me entusiasman son los que desde la propuesta huelen a reto.

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