La desconexión rebelde

La desconexión rebelde

La realidad del “humano 4.0”

Al despertar cada mañana, 8 de cada 10 españoles tienen el mismo reflejo: buscan algo con la mirada y agarran el pequeño dispositivo electrónico que ha pasado la noche a su lado… Se trata de una verdadera adicción al móvil que sienten esos nomófobos, al igual que un fumador que hubiera pasado 12h sin poder fumar.

Esa actitud solo es uno de los múltiples síntomas de adicción que han ido creciendo desde hace ya años. Obviamente con el 78,7% de la población española entre 16 y 74 años conectándose regularmente a Internet, no se puede evitar la deriva hacia la adicción a internet o la adicción a las redes sociales – y de ahí la adicción al móvil…

Justamente, el desarrollo de internet, y de las redes sociales en particular, está provocando efectos inesperados en ciertos usuarios con consecuencias graves en su salud: la pérdida de control cognitivo, la debilitación de la memoria a largo plazo, la falta de criterio, el insomnio entre otras.

También impacta las vidas de las personas de forma menos visible, pero real. Los escándalos de espionaje de la NSA en el 2013, la polémica en relación a los varios casos de localización y seguimiento de usuarios a través de su GPS sin que lo sepan, y la sensación recurrente de que algo o alguien está vigilando cada cosa que hacemos en Internet abrieron las puertas a muchas dudas y hasta miedos en relación al uso de Internet.

En este contexto, no es sorprendente que no haya parado de crecer la tendencia a la desconexión.

La desconexión re-conexión

La tendencia a la desconexión no es un fenómeno nuevo; ha tenido sus promovedores desde que ha nacido la red global. Pero lo que sí sorprende es la aceleración y la estructuración social del movimiento, sostenidas por diferentes motivaciones subyacentes de los usuarios (seguridad; privacidad; salud; pertenencia; etc.).

La tribu urbana de los desconectados está compuesta por personas diversas que buscan, a través del alejamiento de Internet, retomar cierto control sobre sus vidas a través de un intento de destete de su adicción a internet. En un acto de rebeldía 3.0, el internauta desafía a los poderes políticos y económicos que pretenden regir su cotidianidad y se niega a aceptar esa adicción al móvil o esa adicción a las redes sociales. Pero más que nada, ese comportamiento transmite un mensaje para él que lo quiere escuchar: se ha revelado una necesidad nueva que no se debería ignorar. Una necesidad de descanso y, más que nada, de autenticidad en las relaciones humanas, como un corolario a la vuelta a lo auténtico en la alimentación.

Renovando la relación con los consumidores

Esa nueva necesidad ofrece nuevos territorios que pueden ocupar las marcas, ofreciendo a sus consumidores nuevas formas de relacionarse consigo mismos y con los demás, fuera del alcance de las pantallas. Pero también apoyando el estar conectado, como una forma de ir a contracorriente.

Algunas compañías y negocios ya han aprovechado la oportunidad y ofrecen entornos protegidos de la contaminación cognitiva de Internet. Los viajes “Detox”, los restaurantes sin ondas, las escuelas sin tecnología (como la Waldorf School en la Silicon Valley) son algunos ejemplos corporativos que han definido exitosamente sus modelos de negocio con base a la desconexión, declinando el concepto en todos los aspectos de su marketing. Fomentan el olvidarse de su móvil, Tablet, portátil durante un tiempo (corto o largo), estimulan el trato humano directo sin intermediario tecnológico, proponen maneras enriquecedoras a nivel personal de volver a la vida real a través de la ociosidad y/o de la actividad – y por ende ofrecen una oportunidad de deshacerse de sus adicciones: adicción a internet, adicción a las redes sociales, adicción al móvil.

Tres grandes estrategias se pueden identificar:

  • Abrazar la tendencia, utilizando el “détox” como parte del Brand DNA – particularmente relevante para las marcas que promueven el bajar el ritmo y un estilo de vida relajado (ej. Kronenbourg, Lipton)
  • Adoptar la tendencia, proveyendo escapes puntuales de la sobreactividad, construyendo ocasiones de desconexión, de relajación y descanso (ej. Guiness; KitKat)
  • Rechazar la tendencia, presentándola como un concepto ya anticuado y pasado de moda, apostando por valores como la energía y la juventud (ej. Budweiser; Red Bull; Nike)

 



Jame Ferrand Gutierrez

Curioso por naturaleza, estudié Derecho, Marketing, ruso, portugués, Psicología organizacional… ¡Obviamente iba a terminar en Investigación Cualitativa! Director del departamento cualitativo de IPSOS Barcelona, soy francés y hablo varios idiomas que aprendí al vivir y trabajar en varios países. Me muevo en ámbitos que me permiten conectar con otras personas – cuando no estoy leyendo sobre física cuántica o “binge-watching” una serie.

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