Individualismo narcisista

Individualismo narcisista

Nos hallamos inmersos en la era de la información, de lo digital. La transformación que estamos viviendo en todos los órdenes subrayan un cambio no sólo de época sino en nosotros como personas.

La proliferación de Selfies, la publicación detallada de actividades / amistades / contenidos en las redes sociales, la geolocalización constante, la naturaleza de conversaciones en whats/
hangouts, la importancia del Klout…

El protagonista es, sin duda alguna, el individuo en sí mismo. Éste ha modificado su actitud respecto a su entorno. Mantiene una convivencia e intimidad que ya no está fundamentada en la presencia física. La relación con sus congéneres en nada tiene que ver. El individuo se ha ido desligando, deshaciendo, separándose progresivamente del grupo. El yo adquiere fuerza.

En una sociedad en la que la supervivencia social va de la mano de la satisfacción de las necesidades, no es de extrañar que el individualismo se haya expandido con tanta fuerza.

Esta corriente nos lleva a la simplicidad de los contactos, al valor de lo efímero, a buscar la felicidad en la materialización, en el disfrute continuo, a la pérdida de conciencia social, a infravalorar los contactos personales, a ceder a las propias necesidades, en la reiterada exposición del YO y en un extremo, incluso al desprecio ajeno.

La visibilidad virtual es la moneda social. Se mide el valor personal según la calificación de Klout. La creación de un “cyberstatus” nos resulta imprescindible. Se requiere la aprobación constante a través de la exposición en las redes sociales. Lo relevante es la historia que creo y cuento sobre mí, las marcas/productos que consumo, los servicios que disfruto… todo aquello que YO, individuo, he elegido.

Es la generación de consumidores más poderosa que nunca ha existido. Abundancia y Diversión son la clave. Valoran la oferta de actividades de ocio inmediatas y frecuentes. Persiguen la personalización de productos, packs y servicios. Premian la intervención de “todo lo digital” en cualquier contacto con las marcas/productos. Adoran ser partícipes del Branded Content. ¡La
experiencia en el consumo/disfrute lo es todo! Idolatran su imagen y en este sentido, aquellas marcas que se sirvan de la misma, para acceder, comprar, reconocer al usuario/comprador, los
enamorarán.

La gran oportunidad para las marcas reside en aprovechar el valor intrínseco del individualismo, hacerles partícipes sumergiéndoles en una historia única de marca. Ofrecer productos ad hoc que
refuercen el individualismo, dándoles protagonismo, activando la influencia social para que actúen como embajadores, ayudando a aumentar sus conocimientos / habilidades para potenciar su
experiencia y realzar, aún más si cabe, su ego.

Y en cualquier caso, más allá de construir entre todos un “mejor yo”, también se vislumbra en esta, nuestra sociedad, la potencia del grupo, de unirse manteniendo cierto grado de independencia y libertad, retomando valores como solidaridad, cooperación, amor y amistad. A mi entender, la auténtica sabiduría reside en el armónico equilibrio entre “YO y NOSOTROS”.

 



Núria Borrut

Soy Economista, especializada en Marketing y dedicada a un mundo apasionante: la Investigación de Mercados. Creo en el poder de las emociones y la veracidad del dato. Enamorada de la neurociencia, las nuevas tecnologías y el mundo virtual. Disfruto de la plenitud de la montaña, de la libertad, del aire. Me encanta descubrir, crear, aprender.

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