Salud Conectada está llegando, estés listo o no

Salud Conectada está llegando, estés listo o no

Ahora que se acerca el Día Mundial de la Salud quería compartir con vosotros las tendencias para este 2017 en este área.

No es ninguna revelación que el sistema sanitario está bajo constante presión para reducir sus costes, mientras debe incrementar la eficiencia en el tratamiento de la población. En respuesta, el sector farmacéutico y sector salud están evolucionando hacia una variedad de servicios con valor añadido que van más allá del medicamento en sí.  Muchos de estos servicios tienen un componente y target digital con una oferta holística que permite mayor accesibilidad y conectividad con el sistema sanitario y sector salud. Estos servicios, con este componente digital, se conocen de manera genérica como Salud Conectada.

La Salud Conectada no sólo permite a pacientes y usuarios el estar más involucrados con su propia salud, también permite a los médicos proporcionar recomendaciones y consejos basándose en información que vaya más allá de la consulta médica regular y más o menos ocasional. A través de la Salud Conectada, estamos viendo un cambio de paradigma en la relación y comunicación entre pacientes, usuarios y profesionales sanitarios y del entorno salud.

Pongamos el ejemplo de dos casos recientes que he visto personalmente en mi entorno más cercano: un chip sensor subcutáneo incorporado bajo la piel del brazo de una paciente diabética, que mide sus niveles de glucosa de forma continuada, sin necesidad de tener que pincharse con lancetas y extraer sangre. Dicho sensor a la vez está conectado a una terminal, donde se almacena diariamente los niveles de glucosa en sangre, información a la que puede acceder el endocrino y disponer de datos muchos más precisos y constantes sobre el control glucémico de esta paciente diabética, clave en el control óptimo de esta enfermedad.

¿Quién no ha visto a un amigo con un smartwatch que mide cuántos pasos da al día, cuántos kilómetros hace, y cuántas calorías va consumiendo? De esta manera, sin ser deportista de élite, puede estar monitorizando (y almacenando) información sobre sus niveles de ejercicio físico, y de paso, poder traspasar esa información a su profesional sanitario, coach deportivo, dietista, etc., para un mejor manejo y control de su actividad física.

¿Quiénes están usando dispositivos de Salud Conectada y por qué? ¿Quiénes y qué está influenciando su uso? ¿Cómo se percibe el futuro de la Salud Conectada por parte de médicos, pacientes y el público en general?

Recientemente en Ipsos hemos llevado a cabo un estudio sobre tendencias en Salud Conectada. Aunque se trata de un fenómeno global, todavía vemos que la velocidad de adopción de estos dispositivos varía según la geografía. Estados Unidos lidera el campo de adopción, con un 21% del público americano que usa actualmente algún dispositivo, aplicación o herramienta para gestionar aspectos de su salud. En Europa, ese ritmo de adopción está de momento en un 11% de la población, mientras que en Japón baja al 5%.

Sin embargo, en estas tres zonas, el futuro se percibe como más conectado: 37% de la opinión pública americana, 26% en Europa y 13% en Japón creen que la Salud Conectada formará parte de la gestión de su salud en un futuro próximo. Los principales motivadores de su uso serán: dispositivos que ayuden a perder y controlar el peso; aplicaciones que monitoricen y mejoren el ejercicio físico; y aquellas herramientas que faciliten a la población una forma activa de involucrarse ellos mismos en la gestión de su propia salud. Yo como sujeto activo frente a mi salud, versus el modelo tradicional de actitud más pasiva.

En cuanto a la influencia en el uso de la Salud Conectada, los medios de comunicación y el boca a boca entre colectivos juegan un papel muy importante. Sin embargo, se percibe una necesidad cada vez mayor de empujar la Salud Conectada en prescriptores o recomendadores más lícitos. Según este estudio, para 1 de cada 5 personas en Europa la barrera principal de no usar herramientas de este tipo se debe a que su profesional sanitario o del sector salud no se lo ha recomendado. Cuando nos centramos en población con patologías concretas, como la diabetes tipo 2, un 37% de pacientes mencionan el hecho de que su médico no se lo ha prescrito como barrera clave para el uso de la Salud Conectada.

Más educación y apoyo en todos los stakeholders (tanto a nivel usuario como a nivel stakeholder recomendador) es vital para que la Salud Conectada realice su gran potencial a futuro.

¿Cuáles son nuestras predicciones sobre Salud Conectada para el futuro?

Tendencia 1 – Dispositivos para la Salud y el Bienestar que faciliten el empoderamiento. Aunque existe un gran potencial en cómo La Salud Conectada puede ayudar en los ensayos clínicos de muchos fármacos en desarrollo (por ejemplo, dispositivos como FitBit en ensayos sobre Esclerosis Múltiple), de momento la oportunidad más real está en permitir al usuario un empoderamiento sobre el estado de su propia salud, decidir ellos mismos sobre cómo vivir una vida más saludable, poder tomar decisiones y recibir feedback casi inmediato sobre sus elecciones a lo largo de su vida. La telemedicina puede tener aquí un rol fundamental. Los retos más inmediatos que se presentan en esta tendencia son la  interoperatividad entre sistemas, y cómo y quiénes van a poder tener autorización para acceder a esos datos.

Tendencia 2 – La Salud Conectada cada vez más conectada. Dispositivos o aplicaciones conectados con terminales en casa, o con nuestro proveedor sanitario/profesional salud; o inclusive, ropa o accesorios que puedan recoger algunas de nuestras métricas, como ya existen camisetas o calcetines que miden nuestra temperatura o alérgenos en nuestro entorno. El reto para las compañías será determinar cómo integrar todas estas métricas en una, para que el individuo tenga una visión holística de su propia salud.

Tendencia 3 – Los usuarios podrán comercializar sus propios datos de salud. La privacidad de los datos versus la personalización de la gestión de la salud del usuario va a ser sin duda un debate clave en la Salud Conectada, sobre todo en países o sectores donde conseguir un seguro de salud o en seguro de vida dependa de cuán saludable esté una persona. El debate sobre la seguridad de los datos y la privacidad ya ha empezado, y desde luego se postula como una barrera que limite el uso y la confianza en La Salud Conectada. La especificidad de hasta qué cantidad de información un individuo esté dispuesto a compartir, y en retorno de cuánto o de qué, está todavía muy poco definido.

Una cosa es cierta: la Salud Conectada ya está aquí, y es una realidad, que va a impactar enormemente en la manera en que gestionaremos nuestra salud, que tenderá a ser más preventiva, más compartida, y donde como individuos jugaremos un rol activo fundamental, versus a la pasividad y reactividad en que la hemos gestionado hasta ahora. Como buen visionario, la transformación ya la predijo Thomas Alva Edison a comienzos del siglo XX: “El doctor del futuro no recetará medicinas, hará que sus pacientes se interesen por el cuidado de su cuerpo, su dieta y las causas y prevención de enfermedades”. Bienvenida la Salud Conectada.

 



Inma Rueda

Llevo 20 años ayudando a los laboratorios farmacéuticos a tomar decisiones a través de la realización de estudios de mercado. Mi formación, en Marketing y Estrategia Comercial, fue precedida por una licenciatura en Filología, estudio de las culturas a través de las lenguas. Esa pasión me ha llevado a vivir fuera de España, viajar y rodearme de gente diversa. Me apasionan los desafíos, lo novedoso, la innovación, el pensar “fuera de la caja”. Siempre con una sonrisa, me motiva la energía, la eficiencia y el trabajo en equipo. No hay nada que me relaje más que unas buenas risas con amigos o correr sola por la playa con mi música

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